El sufrido viajante llegó a su casa después de haber pasado dos semanas recorriendo cientos de kilómetros.
-¡María! Vengo que no me aguanto, ve quitándote la ropa que te voy a echar el polvo de tu vida.
Entraron en la habitación, se metieron en la cama e hicieron el amor de manera salvaje, brutal, escandalosa.
Fue tal el ajetreo y el ruido de la cama contra la pared, que al poco de empezar escucharon unos golpes al otro lado de la pared, acompañados por las voces del vecino:
-Ya está bien, ¿no? Toda la semana igual, ¡¡¡coño...!!!
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Julia
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Categoria:
Verdes
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Piadas de
Julia
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